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Qué hacen con las motos robadas

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El robo de motos es algo muy frecuente, por desgracia, en nuestro país se produce un robo cada 8 minutos, siendo 183 motos al día, y cada vez se están desarrollando métodos más avanzados para conseguir salir airoso y burlar los sistemas de seguridad que podamos poner. Pero, ¿qué es lo que hacen con ellas?

Una de las maneras en las que utilizan las motos robadas es sustrayéndoles el motor para utilizarlo como surtidores de energía para los cultivos de marihuana. Por la noche, que, a falta de luz solar, utilizan los motores para generar luz artificial y así acelerar el crecimiento de las plantas.

Otra de las prácticas comunes tras robar una moto es venderla de nuevo en el mercado negro, bien entera, bien por piezas. Por lo que desguazan las motos y las separan por piezas para luego revenderlas a un buen precio. Aunque es una minoría, algunos de los hurtos que se producen son por encargo, por lo que el ladrón busca el modelo de moto y observa los hábitos del propietario para posteriormente robarla en el momento y en el lugar más adecuado.

Para poder venderlas enteras sin que puedan ser reconocida las llevan a un taller donde haya motos del mismo modelo para intercambiarle las piezas para que tenga un aspecto diferente y sean más difíciles de identificar. En este tipo de talleres suelen comprar vehículos siniestrados, ya que estos no suelen dar de baja la documentación y ésta se utiliza para circular con el vehículo robado. También suelen utilizar directamente documentación falsa.

No es una coincidencia que las motos más demandadas son las más robadas, ya que estas son las que se compran más, y, por lo tanto, hay una mayor necesidad de piezas de ese modelo en el mercado negro.

Otra de las maneras es utilizar por un tiempo la moto robada para luego deshacerse de ella. Suelen ir a parar a algún depósito municipal de cualquier ciudad o pueblo.

Otra práctica común es vender las motos en otro país. Los ladrones tienen un método para legalizar las motos y que puedan circular sin que, aunque el dueño la reconozca, pueda ser reclamada. Consiste en dejar la moto en un taller del país de destino como si fuera a hacer una reparación, pero pasa un tiempo y se da parte de que el dueño no viene a retirar la moto, por lo que hay una deuda con el taller por la reparación. Para cubrir la deuda la moto será subastada a un precio muy bajo y de esta manera la moto estará legalizada y podrá circular con total libertad.

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